¿Eres una maquina?: En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre...
Cuando estamos desarmonizados y nos sentimos frustrados, tristes o ansiosos,
funcionamos con dificultad en cualquier terreno. Nos afecta a nivel personal, familiar, social y laboral, pues esa sensación la llevamos dentro. Imagina una máquina, que al no estar engrasada, rueda con dificultad o se tranca. Asumiendo que al nacer, venimos libres de traumas, desde ese momento, comenzamos a ser programados. Esa programación se va convirtiendo en creencias. Y actuamos basados en ellas. Nos encontramos con otras personas que tienen su propia programación y así empieza la inevitable aventura de la vida. Generalmente rechazamos lo desconocido. Hacemos juicios pues no entendemos que alguien actúe diferente a lo que consideramos “correcto”. Si nos atrae algo desconocido, puede presentársenos una lucha entre aceptar o no, algo contrario a nuestras creencias. Un conflicto entre lo que nos gusta o necesitamos, y lo que hasta ahora hemos creído es lo que “debería ser”. Esa lucha ocurre sin darnos cuenta, de forma inconsciente, y causa molestias que no reconocemos, pero que padecemos. Conforme pasa el tiempo, el comportamiento adoptado por un individuo, se hace más difícil de cambiar. De allí que quienes quieren entrenar o adiestrar, prefieran niños o jóvenes para hacerlo, pues sus mentes son más flexibles. Hay personas con creencias tan rígidas, que rechazan toda nueva posibilidad y terminan aislándose y sintiéndose incomprendidos, cuando son ellos quienes no aceptan nuevas posibilidades que le están siendo brindadas. Somos entonces, maquinas. Actuamos de acuerdo a una programación y los hábitos nacidos de ella. Pregúntate ¿cuántas de las elecciones que haces, las haces porque realmente las deseas o por satisfacer a otros o cumplir con patrones establecidos.
¿Qué hacer entonces?
En primer lugar, pregúntate, cuanto tiempo de tu vida le has dedicado, al autoconocimiento.
AUTOCONOCIMIENTO: Es ir al interior de nuestro corazón, Y descubrir que cosas hacemos desde los DEBERIA Y CUALES DESDE los ELIJO.
Te propongo un simple ejercicio, toma una hoja y escribe:
"YO DEBERIA…"
Escribe todo lo que pase por tu cabeza. Ahora haz un cambio; tacha todos los YO DEBERIA, y pon, "yo elijo" en ese lugar.
¿Cómo se ve ahora?
Lindo no, no somos maquinas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario