NUESTRO CUERPO HABLA: ¿Podemos escucharlo, o estamos sordos?
Cada vez, encontramos mayor documentación sobre la relación existente entre el cuerpo, la mente y el alma. Igualmente se demuestra constantemente de manera científica, la relación de los diferentes sistemas del cuerpo. Se hace referencia a ello utilizando diferentes nombres, más lo importante es que se esté comprendiendo que tratando al cuerpo se pueden solucionar problemas del alma. Y que tratando el cuerpo se pueden prevenir enfermedades y hasta sanar las ya existentes. Para cuidar el cuerpo físico hay tantas técnicas y recomendaciones que yo invitaría a los lectores a revisar la información existente en el mercado, hasta encontrar la que se adapte a sus gustos y necesidades.
Lo que si sugiero, es no dejarlo para luego y establecer cuanto antes, una rutina adecuada tanto de trabajo físico como de alimentación, para obtener los beneficios posibles y prevenir cualquier inconveniente. No creo en excesos al practicar algún ejercicio o trabajo físico. Esto traería tantos problemas como ignorar la existencia de los mismos. Creo en constancia y en responsabilidad. Creo en atender a nuestro propio cuerpo, quien es el mejor señalador de lo que nos conviene o no.
Recuerdo esa frase de cuando era niña, decían que cuando algo no andaba bien dentro de nosotros, el cuerpo lo expresaba de alguna manera. La tendencia general es no escucharlo.
Me hago constantemente esta pregunta: ¿Que pasa que tanta gente rechaza técnicas sencillas que no producen daños colaterales, sólo por no investigar y experimentar algo diferente? En cambio, aceptan utilizar cualquier medicamento, que si acaso les produce una mejoría momentánea, pero con seguridad tiene algún efecto secundario.
Voy a regalarles un correo que algunos probablemente igual que yo ha recibido. Información importante escrita de forma graciosa.
Recuerden que el cuerpo se mantiene sano al estar expandido y que se contrae con el estrés diario. Al contraerse impedimos que las funciones corporales se desarrollen normalmente. Busquen mantenerse expandidos y disfruten cada minuto como si fuera el último. ¡Es posible!
Un resfriado ocurre cuando el cuerpo no llora...
Un dolor de garganta aparece cuando no es posible comunicar las aflicciones...
El estómago arde cuando la rabia no consigue salir…
La diabetes invade cuando la soledad duele...
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta...
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan....
El corazón renuncia cuando el sentido de la vida parece terminar...
La alergia aparece cuando el perfeccionismo es intolerable...
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas...
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza...
La presión sube cuando el miedo aprisiona...
Las neurosis paralizan cuando el "niño interno" tiraniza...
La fiebre sube cuando las defensas detonan las fronteras de la inmunidad...
¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan ellos a tu cuerpo?
Elige qué hablar...con quién hacerlo... dónde, cuándo y cómo. Solo los niños cuentan todo, a cualquier hora, de cualquier forma....
Elige a alguien que pueda ayudarte a organizar las ideas, a armonizar sensaciones y a recuperar la alegría. Todos necesitamos saludablemente de un oyente interesado...
Pero todo depende, principalmente, de nuestro esfuerzo personal en que se produzcan los cambios que deseamos para nuestra vida...
El cuerpo susurra, dice o grita lo que la mente no puede o no quiere comprender.

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